miércoles, 4 de abril de 2007

Esquina de Flores

La noche fue larga. Extensas calles bajo la luna fueron recorridas. El delirio era interminable. No podia distinguir el bien del mal, el azul del rojo, el negro del celeste, la luz de la oscuridad. Decidí subir al 5. Desde arriba observaba la vereda desde otra perspectiva. El colectivo dió vuelta a la esquina y ahi estaba ella. Apoyada contra la vidriera de la farmacia, en realidad parecia formar parte de la vidriera. Vestia unas botas azules, jeans y una camisa que dejaba entrever sus senos. Tenia la mirada perdida. Parecia esperar algo. Un auto se acercó. Apoyose en la ventanilla del conductor. No escuche lo que decian. Imagine una charla provocativa. Luego de unos momentos subió al auto y se esfumó por la oscura calle Lafuente.
Las noches siguientes se repitieron del mismo modo. Ella seguia ahi, en la misma esquina, esperando por otro auto, por otro mundo.Quizas uno mejor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, la verdad me llevaste a esa farmacia y a esa momento como me paso con el libro el perfume.
La descripcion de esa situación fue increible, negro.
Te felicito !

Adri dijo...

Negro, genial. Me encanto como con palabras simples y de todos los dias pudiste transportarme a vivir la situacion.